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El arduo trabajo del docente se mueve en dos grandes vertientes,
cada una de ellas en extremo angostas. Enseñar y Educar,
las que unidas de la mano, permiten formar al hombre nuevo.
En la época en la que la gran mayoría
de nuestros chicos tienen acceso a las mas novedosas y disímiles
fuentes de información, el papel del profesor, lejos de atenuarse,
como muchos piensan, se acrecienta.
El docente, tiene el reto de estar a la altura
de las circunstancias, por ello lo esencial de trabajo docente metodológico
contínuo.
El docente como agente moderador, como fuente inagotable
de conocimiento, debe trazar las pautas para evitar la anarquía
en la adquisición de conocimietos por parte de sus alumnos. |
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